Baños a prueba de niños: seguridad para los más pequeños

¿Tienes hijos pequeños? Es de vital importancia que tu casa sea segura para ellos, y, el baño, al igual que la cocina, es una de las estancias donde debes tener mayor cuidado, pues en él pueden esconderse varios peligros. Sé precavido, sigue estos 6 prácticos consejos para baños a prueba de niños:

 

  1.  Mantén cerrada la puerta

Evita a toda costa que entre al baño sin que le acompañes.
Si es necesario, coloca un cerrojo por fuera, a una altura a la que no lleguen tus pequeños diablillos.
También, es buena idea inutilizar el pestillo interior, así no habrá riesgo de que se queden encerrados.

 

  1. Nunca dejes solo en el baño a tu hijo

Si tiene menos de 2 años de edad, nunca le dejes solo en el baño.
Además, retira de su alcance todos los objetos y artículos de aseo, cosmética, etc, que puedan despertar su curiosidad.

¿Imaginas que, por ejemplo, tienes un jabón líquido con olor a fresa, e intenta bebérselo, o coge una maquinilla e intenta imitar a su padre cuando se afeita?

 

  1. Bañera, mejor que ducha

En este caso, no se trata de seguridad, sino que la bañera es más divertida para tus peques.

Dales un poco de agua, unos muñecos acuáticos, …

Para los niños más pequeños, hay disponibles asientos que se colocan en el fondo de la bañera, haciendo segura la hora del baño, puesto que siempre estarán por encima del nivel del agua en la bañera.

Colocar una alfombrilla antideslizante o divertidas figuras de PVC, de las que se adhieren al fondo de la bañera con ventosas, también es una buena idea para evitar resbalones.

 

  1. Tapa del inodoro, cerrada, y bañera, vacía

Acostúmbrate a bajar la tapa del inodoro y a vaciar la bañera tras su uso, evitarás la tentación de tu hijo de jugar con lo que para él es tan solo un recipiente con mucha agua. También puede existir peligro de que la tapa caiga sobre su mano o brazo, o que arroje elementos extraños por el W.C.

Puedes quedarte más tranquilo instalando algún elemento de seguridad a prueba de niños, evitando su apertura indeseada.

 

  1. Temperatura del agua

Antes de meter en el agua a tus niños, comprueba que la temperatura sea idónea.

El agua muy caliente puede ocasionar quemaduras importantes en la piel de los niños, y en particular de los bebés.

Sí, además, cuentas con griferías termostáticas, evitarás que se quemen en un descuido en caso de tocarlas, ya que se mantienen templadas al tacto.

Por otro lado, este tipo de griferías permite regular la temperatura del agua para que esté entre los 36 y 38ºC de una forma constante, presentando, habitualmente un sistema de seguridad que impide superar los 38ºC por defecto.

 

  1. Aparatos eléctricos fuera de su alcance

Secador, maquina de afeitar, plancha para el pelo, … desenchufados cuando no estemos utilizándolos.

En cuanto a los enchufes, estos deberían quedar en zonas elevadas. En caso contrario, coloca protectores.