El tiempo está cambiando: ¡Alerta roja por altas temperaturas!

¡Llegó «la calor»!

¡Qué lejos quedan aquellos días de invierno en que nos decíamos: «Ay, qué ganas de que llegue el calor»!

Pero una cosa es el calor y otra «la calor»… Ese término muy andaluz que se utiliza para definir a «esa calor» extrema que por su dureza produce sofocos y permite freír huevos en sartenes calentadas al sol.

Pues ya está aquí «la calor»…

Desde hace unas semanas estamos padeciendo una de las más tempranas olas de calor desde que existe registro. Comunidades, regiones, cuidades declaradas en alerta roja en fechas que nunca antes lo habían sido. Es un escenario sofocante del que difícilmente se puede salir.

Y ahora, ¿qué hacemos?

Ante todo problema buscamos una solución. Te vamos a compartir unos trucos para hacer que tu casa sea un poco más agradable en los días del verano.

4 ideas para combatir «la calor» en tu casa

Con «la calor» hay que convivir, pero pongamos en práctica algunos truquitos para hacerlo más llevadero.

Sensaciones con colores claros

Las sensaciones son una suma de estímulos de nuestros sentidos y todos cuentan. A veces sucede que podemos usar una técnica que nos modifique la sensación de, en este caso «calor», sin que nos demos cuenta, de manera sutil. Como, por ejemplo, usar el conocido efecto placebo que provoca la visualización de una estancia decorada con colores claros.

Si estás en una zona de veranos muy cálidos, te recomendamos paredes blancas o de colores fríos. Así los colores que elijamos para pintar las habitaciones, salones, cocina, etc. van a producir reconfortantes efectos en nuestras sensaciones y un look refrescante.

También puedes combinar: El blanco con el azul, el verde con el morado más claro. Casi sin darnos cuenta, pero el ambiente se tornará más freso.

Las plantas

«¡Verde que te quiero verde!»

Las plantas juegan un papel muy importante a la hora de lucha contra el calor puesto que ayudarán a crear un ambiente refrescante y a reducir la temperatura ambiental.

Además, el color verde es una tonalidad que relaja. Ya sabemos que en los episodios de calor se produce lo que conocemos como el estrés térmico. En esos casos todos los estímulos que puedan contrarrestar el estrés favorecerán a que la sensación de calor disminuya.

Cualquier estancia que tenga plantas, automáticamente será más fresca. Y cualquier casa con plantas, está más viva. ¡Regálate espacios con vida!

Por otra parte, a título decorativo y práctico, el tener plantas en las habitaciones y estancias de tu casa le van a dar a tu hogar un toque natural y si además las colocas cerca de las ventanas absorberán los rayos de sol.

Telas, cortinas y persianas

Piénsalo: Los cojines de lana gruesa, los terciopelos, las telas pesadas, todo eso decora muy bonito tu hogar, pero… ¡es para el invierno! Mejor guárdalos como guardas la ropa de temporada, que ya tendrán de nuevo su momento.

Con la llegada del calor toca vestir todo con telas livianas, así que colchas de cama, cortinas, fundas de cojín, han de pasar a ser tejidos ligeros: algodones, linos, sedas, etc.

Las cortinas son un elemento esencial para combatir el calor. Una buena opción es combinar un doble cortinaje, por ejemplo, uno tipo visillo con una tela más clara y liviana, que puedes tener echada por la noche, y otra sobre cortina con una tela más opaca con el objetivo principal que será detener los rayos de luz durante las horas del mediodía y la primera tarde.

Si tu casa tiene persianas, que va a ser lo más común en España, procura tenerlas más bien bajadas en las horas de más calor. De ese modo el ambiente interior será menos luminoso, pero más fresco. Piensa en esos espacios de umbría, pues es el mismo efecto. Abrir la ventana es contraproducente en las horas de más luz solar, pues el aire que entre de la calle será muy cálido y aumentará la temperatura del interior de tu casa.

Por la noche, también puedes pulverizar agua en tus cortinas para que el aire que entre sea más fresco.

Suelos frescos

Algo fundamental que define a tu casa, a tu hogar, es su suelo. El suelo que pisas te transmite sensaciones. Su color, su diseño, pero sobre todo su composición hace que la experiencia pueda ser muy diferente de unas casas a otras.

Los suelos de madera, por ejemplo, se adaptan muy bien a los cambios de temperatura. Resultan cálidos en invierno, y eso es muy acogedor, pero lo mejor es que a su vez son frescos en verano. ¿Te imaginas sentir en verano que caminas por una superficie que conserva el frescor? Pues eso puedes conseguirlo con suelos de madera, tarimas o parquet.

Precisamente aquí en Parquet Astorga tenemos a tu disposición una amplia gama de soluciones de tarimas:

Y un último consejo extra, aunque puede parecer obvio, pero recuerda: El mejor momento para ventilar la casa es a primera hora de la mañana y a última de la tarde.

¡Disfruta del verano y… que «la calor» te sea leve! 😉

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