Una de las dudas más comunes de nuestros clientes es que va a ocurrir con el rodapié de la habitación cuando vamos a montar parquet o tarima flotante en la vivienda.

La respuesta es que hay que quitarlo. Bien puede encargarse de quitarlo la empresa instaladora o bien puede quitarlo el propietario o un albañil si el cliente ha hecho algún tipo de obra o reforma. Es un trabajo más sencillo de lo que parece en un principio, pues se golpea con un cincel y un martillo, y la pieza «salta» sin dificultad.

Rodapié-tarima-flotante

Una vez quitado, hay que alisar la pared, ya que normalmente quedan huecos una vez que se quita el rodapié de obra. Se rellena con mezcla o «aguaplast» para dejar todo igualado, con un poco de maña no resulta complicado.

El rodapié que se pone es de diferente tipo según el pavimento que se coloque:

– De DM (hidrófugo o no) y van plastificados con un “decore” o  lámina decorativa similar al suelo, para las tarimas sintéticas.

– De DM rechapado en madera, para las tarimas flotantes.

– De madera maciza, para las tarimas macizas.

El rodapié que se instala con la tarima, va clavado con puntillas de cabeza de alfiler a la pared. Y por la parte superior se aplica un cordón de silicona de un tono similar al del rodapié que se coloque.

Rodapié-tarima-flotante-robleRodapié blanco con tarima flotante Grato Roble Terra

 Las medidas más habituales son 8,5cm (alto) * 1,5cm (grueso). El grueso es estándar, lo que podemos variar para crear diferentes efectos visuales (más modernos, más clásicos, minimalistas, …) es la altura, que puede ir desde 5cm hasta 15cm.

¿Nos cuenta tu experiencia? ¿Cómo ha quedado tu rodapié después de instalar la tarima flotante?